Bitácora de Angel Marroquin

A Ricardo Bravo y nuestras conversaciones.

Pretender atrapar lo que puede ser entendido como intervención social resulta un intento vano, imposible no extraviarse en vademécums o consideraciones de todo tipo, pero cómo no evitarlo si, a fin de cuentas, so

Muchas de las dificultades que enfrentan los trabajadores sociales en la implementación de intervenciones pueden ser imputadas a su irreductible monoteísmo

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  • Ninguno de los géneros literarios ha brindado más materia de controversia y reflexión como aquel compuesto por la denominada “literatura gris”.

     

    Es ya un lugar común hablar de falencias “técnicas” en programas sociales, lo que no resulta común es apuntar a las bases de esas falencias, mas allá de los errores u omisiones evidentes o policiales.

    Redactar versos no es suficiente para ser considerado poeta; tampoco el mucho hacer lleva a los programas sociales a ser considerados como tales.

    Si consideramos la intervención social como una oferta no anclada en la tradicional relación sujeto-objeto tan cara al positivismo y a un enfoque tecnológico en Trabajo Social y, contrariamente, la consideramos fundad

    Cuando visitamos un supermercado percibimos una constante y abierta disputa entre productos y  marcas que luchan por nuestra preferencia.

    Un barco zarpa de un puerto con un error de un grado en la dirección planificada. Arribará, si duda,  a tierras desconocidas y, tal vez, exóticas.